martes, 20 de noviembre de 2018

AUTORIDAD ESPIRITUAL- LA COBERTURA POR REVELACIÓN…

AUTORIDAD ESPIRITUAL- LA COBERTURA POR REVELACIÓN… 

Definición de Autoridad Espiritual 
Como reconozco una autoridad espiritual 
Actitud correcta hacia la autoridad espiritual 


¿CUÁNDO RECIBIMOS AUTORIDAD? 

Cristo es la base de nuestra autoridad, y esa autoridad espiritual se ejerce a través de la fe en él. 

El alcance de esta autoridad es en dos dimensiones: 

1) La del mundo natural. 
2) La del mundo espiritual. 

CÓMO EJERCER LA AUTORIDAD ESPIRITUAL 

- Siendo guiados por el Espíritu Santo. 

- No hace culto de su personalidad y más de Jesucristo… 

- Que Jesús crezca y el Yo mengue… 


DISCERNIR LA AUTORIDAD ESPIRITUAL ADECUADAMENTE A FIN DE SEGUIR AL SEÑOR CORRECTAMENTE. 

Algunas interpretaciones básicas en cuanto a la autoridad y su importancia; 

Cómo discernir quién tiene autoridad espiritual y quién no; y Qué hacer cuando la autoridad oficial se desvía de la verdad. 

No es por posición ni organización, sino que es espiritual. 

Algunos han dicho que los santos en las iglesias deben obedecer a su autoridad sin preocuparse de si tal autoridad es apropiada o no. 

Esta es una enseñanza incorrecta y peligrosa. 

La autoridad espiritual genuina se puede discernir al observar tanto a la persona como a la manera en que esa persona ejerce la autoridad. 

La autoridad la produce la vida de resurrección de Cristo. Surge como revelación. 

La autoridad del trono está con aquellos que tienen un cielo despejado (Ez. 1:26). 

Cuando una persona que tiene autoridad espiritual tiene contacto con otros, él no necesita vindicarse ni hacer valer su propia autoridad porque la presencia y el testimonio del Espíritu están ahí. 

Debido a que el Espíritu mismo está ahí, la autoridad del Espíritu también está ahí. 

Más bien, la autoridad espiritual es un asunto de servir al pueblo de Dios. 

Suministrándole en amor mediante el fluir de la vida de resurrección al pastorear, alimentar y proteger, el rebaño. 

Quienes exigen obediencia hacia ellos o hacia otros están en la esfera equivocada y están violando lo que Dios les ha repartido (2 Co. 10:13). 

De la misma manera que existen señales que muestran que una persona tiene autoridad espiritual, también hay señales que muestran que la autoridad espiritual que una persona alega tener no es genuina. 

Si él se justifica sí mismo, su autoridad no es genuina. 

Si él menosprecia la verdad su autoridad no es genuina. 

Si él lleva a cabo o dirige a otros a llevar a cabo una obra en competencia, él está violando el principio del Cuerpo y, por ende, está en rebelión. 

Sí él busca establecer o agrandar un dominio o región para su obra personal dentro del recobro del Señor, él le está sirviendo a sus propios intereses y no a los intereses del Señor. 

Además, si una persona ejerce autoridad de manera incorrecta, esto indica que la autoridad de tal persona no es genuina. 

Si una persona se comporta como si fuera la autoridad si intenta ejercer control sobre otros, si "golpea" a sus consiervos al dominar o criticar, si desvía a los santos por medio de enseñanzas diferentes o si hace que su propia "autoridad" sea la base para recibir a otros en comunión, estas son señales de que él no tiene autoridad espiritual genuina. 

Una persona nunca puede ser una autoridad si ella misma está en rebelión en contra de la autoridad. 

Las señales claras que muestran que una persona está en rebelión son: palabras injuriosas, razonamientos y pensamientos rebeldes. 

Tales cosas son características del tipo de persona contenciosa y divisiva que el apóstol Pablo nos encarga que rechacemos y de quien debemos apartarnos (Tit. 3:10; Ro. 16:17). 

Debido a que la base para la autoridad espiritual es la relación que una persona tiene con Cristo momento a momento, la autoridad espiritual no sólo puede aumentar por el crecimiento en vida, también se puede perder a causa de no mantenerse al día con el Señor en Su mover, por no ser fiel a la verdad presente, y por tocar la autoridad de Dios de manera incorrecta. 

Cuando una persona que está en una posición de autoridad se desvía de la verdad, no debemos seguirlo, tampoco debemos injuriarlo. 

Cuando observemos tal desviación, tenemos la responsabilidad de cooperar con el Señor para buscar un remedio para la situación por medio de procurar restaurar a nuestros compañeros creyentes a una condición apropiada. 

No podemos hacer esto por medio de nuestra propia habilidad. Debemos orar al Señor que Él nos infunda con vida de manera que podamos ser un factor de vida para los santos. 

Cristo La fuente única de autoridad

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