NEUROCIENCIA ESPIRITUAL O LA NEUROTEOLOGÍA, TAMBIÉN CONOCIDA COMO BIOTEOLOGÍA
Es el estudio de las actividades neuronales relacionadas con experiencias subjetivas de espiritualidad, ofreciendo un conjunto de investigaciones que explican este fenómeno.
Sostenidos en estas ideas que afirman la correspondencia de bases neurológicas y desarrollo con una amplia gama de experiencias subjetivas, transcendentes categorizadas como experiencias espirituales cerebrales.
Cómo la ciencia y la religión deben interactuar para formar con éxito este nuevo campo de estudio.
Estos principios consideran las capacidades y limitaciones de la ciencia y plantean cuestiones teológicas y religiosas tales como:
¿Cómo podría la neuroteología abordar importantes cuestiones morales o teológicas?
¿Puede la neuroteología proporcionar una nueva comprensión de la mente humana, el cerebro humano y la conciencia humana?
¿Cómo podemos ser mejores pensadores?
Destinado al público en general, la neuroteología sienta las bases para investigar el surgimiento de las experiencias espirituales desde el reciente desarrollo de los estudios neurofisiológicos del ser humano.
Los procesos neurológicos que son impulsados por la estimulación repetitiva y rítmica típica de los experiencias espirituales, y que contribuye a la liberación de sentimientos trascendentales de conexión a una unidad (unicidad) universal.
Las operaciones biológicas del cerebro a causa de lo que ellos llaman la "tendencia innata del cerebro para convertir pensamientos en acciones”.
Experiencias Espirituales Sobrenaturales Cerebrales
Estudiar los patrones de ondas cerebrales relacionadas con estados "espirituales".
La experiencia Espiritual en el cerebro:
Hace años ya que la investigación neurológica detectó localizaciones en el cortex cerebral que se activaban en correlación con las experiencias y los conceptos de experiencias espirituales.
Estas localizaciones se situaban en la parte interior del cortex temporal, mirando y conectando con la amígdala (sistema límbico) por medio de links bidireccionales (entries y reentriesen el sentido de Edelman).
Más adelante se ha visto (y a ello ha contribuido Andrew B. Newberg) que en este sistema de conexiones se integra parte de las zonas frontales y de otras topologías cerebrales.
El Cerebro y las Experiencias Espirituales
El estado de profundo reposo o tranquilidad prepara al cerebro para el conocimiento.
Ahora, un equipo internacional de neurocientíficos ha logrado determinar qué sucede en el cerebro humano en este estado de Transitar pasando por encima del umbral de la conciencia cerebral alterada y desconectada de lo que le rodea.
Tres áreas cerebrales vinculadas con funciones cognitivas se activarían, y se desconectaría el procesamiento sensorial.
Esta reconfiguración de la red neuronal cerebral tendría como efecto un estado de pensamiento favorecedor de la integración y la comprensión, afirman los investigadores.
En general, se considera que “Experiencias Espirituales” es un proceso Emocional Mente por el cual un individuo alcanza un estado de conciencia alterado, y desconectado de lo que le rodea.
En muchas Experiencias Espirituales, este estado se relaciona con la “iluminación espiritual”.
De hecho, los líderes espirituales de todas las culturas se auto inducen estados de este tipo como una vía para alcanzar conocimiento.
Aunque este y otros procesos espirituales de la mente humana pueden parecer alejados de la ciencia, el caso es que de un tiempo a esta parte han ido cobrando un mayor interés científico, sobre todo desde el punto de vista de la neurología (la ciencia que estudia nuestro cerebro).
Así, ha surgido, por ejemplo, el campo de la neuroteología, rama de la neurología que, con las tecnologías más punteras de observación del cerebro, explora la actividad de este órgano cuando las personas hacen meditación o practican la oración.
También ha emergido en los últimos años el concepto de neuroespiritualidad, que hace referencia al hecho de que nuestro cerebro sea el que genera las experiencias espirituales de trascendencia.
El cerebro en Experiencias Espirituales
En este terreno se enmarca una investigación reciente realizada por científicos de la Universidad de Southampton (Reino Unido), de la Universidad de Queen (Canadá) y de la Universidad de Postdam (Alemania), entre otros centros. Sus resultados han aparecido publicados en la revista Cerebral Cortex , que edita la Oxford University Press.
En su estudio, los investigadores analizaron los cerebros de líderes espirituales a los que se intentó inducir una Experiencia Espiritual con el sonido rítmico, ya que este tipo de sonidos es lo que a menudo usan los en sus servicios para tal fin.
En esta circunstancia, algunos líderes espirituales entraron en Experiencias Espirituales y otros no.
A continuación, el cerebro de todos ellos fue analizado con exploraciones que duraron ocho minutos.
En concreto, los científicos estudiaron la conectividad de las redes cerebrales de todos los participantes.
TRES REGIONES IMPLICADAS
Lo que se constató fue que el estado de trance estaba asociado con una mayor centralidad de vector propio (o mayor conectividad neural) en tres regiones concretas del cerebro: la corteza cingulada posterior (o PCC, que ha sido relacionada con la conciencia humana); el córtex del cíngulo anterior dorsal (que juega un rol en ciertas funciones cognitivas, como la empatía o las emociones), y la ínsula del lado izquierdo (de la ínsula se piensa que procesa la información convergente, para producir un contexto emocionalmente relevante para la experiencia sensorial).
El concepto de centralidad de vector propio –aplicado a cualquier red- es una medida de la influencia de un nodo en una red.
Así, los nodos que poseen un valor alto de esta medida de centralidad están conectados a muchos nodos que a su vez están bien conectados.
Por eso, los nodos son considerados buenos candidatos para difundir información, divulgar rumores o enfermedades, etc.
En el caso del cerebro, los nodos también constituyen puntos que concentran muchas conexiones neuronales.
De hecho, la organización de estas conexiones se produce en nodos densos de interconexión, un tipo de arquitectura de red que, según propusieron Mario Senden, et al. en Neuroimage en 2014) resultaría crucial para la integración de diversas funciones cerebrales.
Una vía cerebral de conocimiento
Además de determinar un aumento de actividad cerebral en las tres regiones mencionadas, los investigadores encontraron que, en aquellos participantes que sí alcanzaron el estado de Experiencias Espirituales, se produjo una mayor coactivación entre todas esas regiones.
Este hecho sugiere, señalan, que se produjo en ellos la ampliación de una corriente neural orientada internamente.
Por último, se constató que las áreas cerebrales vinculadas con la vía auditiva presentaban una conexión reducida, lo que posiblemente indique un desacoplamiento perceptual y la supresión de estímulos auditivos.
En resumen, escriben los investigadores, las experiencias espirituales parece involucrar a redes cerebrales específicas y coactivas, y desconectar el procesamiento sensorial.
Esta reconfiguración de la red cerebral tendría como efecto un estado de pensamiento en el que pueden darse la integración y la comprensión, explican.
Otros hallazgos
La investigación de las experiencias espirituales desde la neurología ha permitido revelar algunos datos interesantes en el pasado.
Por ejemplo, estudios con monjes tibetanos y franciscanos, realizados con técnicas de neuroimagen , han revelado que la oración promueve el incremento del fluido sanguíneo en los lóbulos frontales del cerebro, y una disminución del flujo sanguíneo en los lóbulos parietales; y que la experiencia de trascendencia, provoca un alto grado de flujo sanguíneo en las áreas del cerebro relacionadas con la atención, pero un bajo grado de fluidos en la áreas neuronales que conectan la mente con el cuerpo.
También se han encontrado evidencias de que una hiperactividad de las estructuras del sistema límbico que se encuentran en el lóbulo temporal puede provocar conversiones Experiencias Espirituales súbitas o hiperreligiosidad, entre otros síntomas.
Es el estudio de las actividades neuronales relacionadas con experiencias subjetivas de espiritualidad, ofreciendo un conjunto de investigaciones que explican este fenómeno.
Sostenidos en estas ideas que afirman la correspondencia de bases neurológicas y desarrollo con una amplia gama de experiencias subjetivas, transcendentes categorizadas como experiencias espirituales cerebrales.
Cómo la ciencia y la religión deben interactuar para formar con éxito este nuevo campo de estudio.
Estos principios consideran las capacidades y limitaciones de la ciencia y plantean cuestiones teológicas y religiosas tales como:
¿Cómo podría la neuroteología abordar importantes cuestiones morales o teológicas?
¿Puede la neuroteología proporcionar una nueva comprensión de la mente humana, el cerebro humano y la conciencia humana?
¿Cómo podemos ser mejores pensadores?
Destinado al público en general, la neuroteología sienta las bases para investigar el surgimiento de las experiencias espirituales desde el reciente desarrollo de los estudios neurofisiológicos del ser humano.
Los procesos neurológicos que son impulsados por la estimulación repetitiva y rítmica típica de los experiencias espirituales, y que contribuye a la liberación de sentimientos trascendentales de conexión a una unidad (unicidad) universal.
Las operaciones biológicas del cerebro a causa de lo que ellos llaman la "tendencia innata del cerebro para convertir pensamientos en acciones”.
Experiencias Espirituales Sobrenaturales Cerebrales
Estudiar los patrones de ondas cerebrales relacionadas con estados "espirituales".
La experiencia Espiritual en el cerebro:
Hace años ya que la investigación neurológica detectó localizaciones en el cortex cerebral que se activaban en correlación con las experiencias y los conceptos de experiencias espirituales.
Estas localizaciones se situaban en la parte interior del cortex temporal, mirando y conectando con la amígdala (sistema límbico) por medio de links bidireccionales (entries y reentriesen el sentido de Edelman).
Más adelante se ha visto (y a ello ha contribuido Andrew B. Newberg) que en este sistema de conexiones se integra parte de las zonas frontales y de otras topologías cerebrales.
El Cerebro y las Experiencias Espirituales
El estado de profundo reposo o tranquilidad prepara al cerebro para el conocimiento.
Ahora, un equipo internacional de neurocientíficos ha logrado determinar qué sucede en el cerebro humano en este estado de Transitar pasando por encima del umbral de la conciencia cerebral alterada y desconectada de lo que le rodea.
Tres áreas cerebrales vinculadas con funciones cognitivas se activarían, y se desconectaría el procesamiento sensorial.
Esta reconfiguración de la red neuronal cerebral tendría como efecto un estado de pensamiento favorecedor de la integración y la comprensión, afirman los investigadores.
En general, se considera que “Experiencias Espirituales” es un proceso Emocional Mente por el cual un individuo alcanza un estado de conciencia alterado, y desconectado de lo que le rodea.
En muchas Experiencias Espirituales, este estado se relaciona con la “iluminación espiritual”.
De hecho, los líderes espirituales de todas las culturas se auto inducen estados de este tipo como una vía para alcanzar conocimiento.
Aunque este y otros procesos espirituales de la mente humana pueden parecer alejados de la ciencia, el caso es que de un tiempo a esta parte han ido cobrando un mayor interés científico, sobre todo desde el punto de vista de la neurología (la ciencia que estudia nuestro cerebro).
Así, ha surgido, por ejemplo, el campo de la neuroteología, rama de la neurología que, con las tecnologías más punteras de observación del cerebro, explora la actividad de este órgano cuando las personas hacen meditación o practican la oración.
También ha emergido en los últimos años el concepto de neuroespiritualidad, que hace referencia al hecho de que nuestro cerebro sea el que genera las experiencias espirituales de trascendencia.
El cerebro en Experiencias Espirituales
En este terreno se enmarca una investigación reciente realizada por científicos de la Universidad de Southampton (Reino Unido), de la Universidad de Queen (Canadá) y de la Universidad de Postdam (Alemania), entre otros centros. Sus resultados han aparecido publicados en la revista Cerebral Cortex , que edita la Oxford University Press.
En su estudio, los investigadores analizaron los cerebros de líderes espirituales a los que se intentó inducir una Experiencia Espiritual con el sonido rítmico, ya que este tipo de sonidos es lo que a menudo usan los en sus servicios para tal fin.
En esta circunstancia, algunos líderes espirituales entraron en Experiencias Espirituales y otros no.
A continuación, el cerebro de todos ellos fue analizado con exploraciones que duraron ocho minutos.
En concreto, los científicos estudiaron la conectividad de las redes cerebrales de todos los participantes.
TRES REGIONES IMPLICADAS
Lo que se constató fue que el estado de trance estaba asociado con una mayor centralidad de vector propio (o mayor conectividad neural) en tres regiones concretas del cerebro: la corteza cingulada posterior (o PCC, que ha sido relacionada con la conciencia humana); el córtex del cíngulo anterior dorsal (que juega un rol en ciertas funciones cognitivas, como la empatía o las emociones), y la ínsula del lado izquierdo (de la ínsula se piensa que procesa la información convergente, para producir un contexto emocionalmente relevante para la experiencia sensorial).
El concepto de centralidad de vector propio –aplicado a cualquier red- es una medida de la influencia de un nodo en una red.
Así, los nodos que poseen un valor alto de esta medida de centralidad están conectados a muchos nodos que a su vez están bien conectados.
Por eso, los nodos son considerados buenos candidatos para difundir información, divulgar rumores o enfermedades, etc.
En el caso del cerebro, los nodos también constituyen puntos que concentran muchas conexiones neuronales.
De hecho, la organización de estas conexiones se produce en nodos densos de interconexión, un tipo de arquitectura de red que, según propusieron Mario Senden, et al. en Neuroimage en 2014) resultaría crucial para la integración de diversas funciones cerebrales.
Una vía cerebral de conocimiento
Además de determinar un aumento de actividad cerebral en las tres regiones mencionadas, los investigadores encontraron que, en aquellos participantes que sí alcanzaron el estado de Experiencias Espirituales, se produjo una mayor coactivación entre todas esas regiones.
Este hecho sugiere, señalan, que se produjo en ellos la ampliación de una corriente neural orientada internamente.
Por último, se constató que las áreas cerebrales vinculadas con la vía auditiva presentaban una conexión reducida, lo que posiblemente indique un desacoplamiento perceptual y la supresión de estímulos auditivos.
En resumen, escriben los investigadores, las experiencias espirituales parece involucrar a redes cerebrales específicas y coactivas, y desconectar el procesamiento sensorial.
Esta reconfiguración de la red cerebral tendría como efecto un estado de pensamiento en el que pueden darse la integración y la comprensión, explican.
Otros hallazgos
La investigación de las experiencias espirituales desde la neurología ha permitido revelar algunos datos interesantes en el pasado.
Por ejemplo, estudios con monjes tibetanos y franciscanos, realizados con técnicas de neuroimagen , han revelado que la oración promueve el incremento del fluido sanguíneo en los lóbulos frontales del cerebro, y una disminución del flujo sanguíneo en los lóbulos parietales; y que la experiencia de trascendencia, provoca un alto grado de flujo sanguíneo en las áreas del cerebro relacionadas con la atención, pero un bajo grado de fluidos en la áreas neuronales que conectan la mente con el cuerpo.
También se han encontrado evidencias de que una hiperactividad de las estructuras del sistema límbico que se encuentran en el lóbulo temporal puede provocar conversiones Experiencias Espirituales súbitas o hiperreligiosidad, entre otros síntomas.


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